sábado, 26 de maio de 2012

cuándo no

Se acordaba de cuando era chiquito... su cuarto estaba lleno de juguetes. Era su lugar, su mundo entero. Allí tomaba la leche en una mesita azul con forma de  plato volador, salía volando del planeta Tierra sin salirse de su cuarto. Inundaba las galletitas en su taza de Mickey que le trajo la tía de Disney, como si fueran ladrones o malechores, y se los comía para salvar al mundo de las injusticias. Eso decía: salvar al mundo de las injusticias. A veces usaba los diarios de su papá enrollados y espiaba a los vecinos desde su ventana, jugando que era un espía super-secreto. O armaba torres enormes con los libros que había en casa, se metía adentro para pensar planes nuevos. Le encantaba el mar y le sigue gustando, aunque no lo conoció hasta ya grande. Siempre se lo imaginaba en la bañera, como un lugar sin fin lleno de agua y espuma, donde podía nadar sin que las paredes lo condicionen, sin que su mamá lo rete por mojar todo el baño con sus salpiques. Salía de bañarse y se ponía su capa de Batman, salía volando en pelotas por toda la casa, gritando que iba a salvar al mundo. Siempre gritaba que iba a salvar al mundo. "¿Qué querés ser cuando seas grande, Tomi?" "Quiero ser el que salve el mundo". 

El primo de Tomi, de su misma edad, también tenía un cuarto lleno de juguetes. Le gustaba jugar con sus soldaditos o con los muñequitos que venían en la Cajita Alegre, los tenía todos. Con su mano izquierda tomaba por la cintura al General del Ejército, y con la otra a una Bailarina. Los hacía hablar, él le contaba sus hazañas y ella le decía que era bailarina famosa. A veces hacía charlar al astronauta con el pez, y discutían por horas si era mejor vivir en el universo entero, con todas sus hermosas estrellas y planetas infinitos, o en el mar, con la calidez del agua caribeña y los millones de colores indistinguibles de los arrecifes de mar. Nunca se ponían de acuerdo. El primo de tomi jugaba sentado en su cuarto, en la mesa, en el piso, en el auto. Tomi jugaba en el mundo entero. 

Quiero ser el que salve al mundo. Quiero salvar al mundo. El primo, fue un excelente profesional, vivió en su oficina escuchando a los otros debatir, sin dar nunca su verdadera opinión. Abogado. Salvó miles de injusticias. Quiero ser el que salve el mundo. Quiero salvar al mundo. Y de viejo, Tomi diría que también querría morir en el mar.   No salvó al mundo, pero vivió en él y eso le alcanzó para morir en paz.





Quiero vivir en el mundo, en una de esas lo salvo.  

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